| Papapa Jaime y Santi |
Un día sentí como si me hubiese estrellado contra una pared. Nuestra
hija Ximena nos informó que el médico había diagnosticado que el niño que tenía
en su vientre venía con una grave dificultad: el Síndrome de Dandy Walker,
término absolutamente desconocido para todos nosotros.
Corrí a internet a enterarme de qué se trataba, pero la terminología
médica compleja, no me permitió conceptuar frente a qué íbamos a estar. Fueron
momentos muy difíciles. Lo único que me quedaba era rezar para darle apoyo y
consuelo a Ximena y a Jose Antonio, su esposo. Era un camino sin retorno.
Ansiedad y temor era lo que tenía en mi corazón y en mi mente. Creo que pocas
veces he rezado tanto.
La vida se detuvo como suspendida en el tiempo hasta que nació Santiago,
un niñito lindo, de bonitas facciones. No podía tener ningún problema
irreversible, pensaba.
| "Empezamos a querernos desde el primer día" |
Empezamos a querernos desde el primer día. Siempre lo traté como si no
tuviese problemas y eso me permitió lograr una comunicación con él, quien
sonreía cuando le hablaba, me seguía con su mirada cuando le sacaba la lengua
y tiempo después, cuando lo saludaba, él
bostezaba comunicándose así conmigo. Nos hicimos grandes amigos. Hasta ahora lo
somos. Está próximo a cumplir 16 años y seguimos siendo muy queridos y aunque a
veces está absorto en su propio mundo,
está muy presente en todo lo que le rodea. Más de lo que nos podemos imaginar.
Tener a Santiago con nosotros nos permitió fortalecer nuestros lazos de
sangre, constituirnos en una verdadera familia y a mí me asombró que
considerándome yo un hombre duro, Santiago hiciera aflorar en mí, sentimientos
de ternura que jamás imaginé que podía tener.
Gracias Dios por tener un angelito en nuestra casa. Gracias Señor por
los padres maravillosos que le diste.
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| Santiago bosteza y así saluda a papapa Jaime. |
Si eres abuelito de un niño excepcional, sabes que nosotros los papapas,
podemos querer de una forma diferente, tal vez más completa, cuando el tiempo
nos enseña a poder manejar mejor nuestros sentimientos. Ya no somos proveedores
sino dadores de cariño.
Siéntete bendecido si tienes un nieto excepcional. Él te necesita más de
lo que crees.
Jaime Otero Martínez
Papapa de Santiago Soto - Syndrome Dandy Walker







